Un mercado con el panorama poco claro
Alquileres, con rebajas y más ofertaCMI Contenidos
El primer síntoma de duda, generado por la vigencia del esquema de retenciones móviles y por los controles que pesan sobre la comercialización de granos, lo aporta el trigo, cuya superficie sembrada en el país será la más baja en 15 años. Y la perplejidad sigue: está parada la venta de maquinaria agrícola, el comercio de granos genera operaciones con cuentagotas y la pre campaña de granos gruesos aún no figura en el calendario de decisiones.
A tal punto llega la inseguridad que algunos productores, que hasta el año pasado trabajaron sus propias explotaciones de entre 400 y 700 hectáreas, están analizando la posibilidad de salir del negocio. Otro claro ejemplo de que la actual coyuntura lejos está de favorecer a los pequeños y medianos productores, como pregonan desde el Gobierno. Todo lo contrario.
Lo concreto es que la decisión de algunos propietarios de alejarse, en forma temporal, de la actividad agrícola genera una mayor oferta de tierra para alquilar, según lo que dejan entrever el inicio de las negociaciones 2008/09.
"Nos han ofrecido campos para alquilar en la zona de Río Cuarto con hasta más del mil hectáreas, que hasta la cosecha anterior lo trabajaban sus dueño", aseguró el administrador de un fondo de inversión agrícola.
En un escenario de costos de producción creciente y márgenes recortados, el mercado de arrendamientos está sintiendo la presión. Si bien los nuevos negocios se están dilatando, hasta saber cuál será el futuro de las retenciones móviles, las renovaciones de los contratos ya existentes se plantean con rebajas que llegan hasta 10 por ciento.
Los términos convenidos el año pasado ya han perdido vigencia. En la campaña 2007/08, por tratarse de un bien escaso y con alta preferencia, la puja por la tierra provocó que las negociaciones se cerraran con subas de entre 5 y 10 por ciento. En consecuencia, en la zona núcleo se llegó a pagar hasta 20 quintales de soja por hectárea.
Ahora, quienes abonaron en la campaña 2007/08 ese valor récord están buscando renegociarlo. "Los que pagaron 20, están ofreciendo cómo máximo 18 quintales. Hay que tener en cuenta que para pagar esa nueva cifra se debe obtener un rinde de indiferencia de más de 30 quintales por hectárea; si el acuerdo contempla la inclusión del maíz, los rindes objetivos son aún mayores", coinciden los arrendatarios.
El rinde potencial promedio del campo en los últimos 5 años es un parámetro al que los productores consultan para encaminar la operación inmobiliaria. En muchos casos, los quintales fijos a pagar equivalen al 30 por ciento de la productividad física del establecimiento.
En la zona comprendida entre Tránsito y Arroyito (departamento San Justo), y Calchín (Río Segundo), campos de origen lechero y que hoy producen un promedio de 30 quintales de soja cotizan a un valor de entre 8 y 9 quintales por hectárea. En la misma zona, hay acuerdo de arrendamiento que pagan hasta 12 quintales. "Todo va a depender de cómo evolucione el escenario con las retenciones, pero aquí no habría cambios significativos en los precios de la tierra", aseguró un productor de la zona.
Como ocurre todos los años, el plazo de los contratos es también materia de tratativas. Mientras los propietarios mantienen, por lo general, la postura de cerrar convenios por campaña, estrategia que le permite al año próximo volver a negociarlo, los productores buscan que los acuerdos sean plurianuales. Tal como lo prevé la ley vigente desde 1948 y que ahora el Congreso busca modificar.
En ganadería, las operaciones están más tranquilas debido a las pocas expectativas que genera la actividad. En el sur de Córdoba, campos ubicados sobre el pie de sierra pagan un alquiler de entre 15 y 20 kilos de novillo por hectárea.
"Pero no hay operaciones, si en la agricultura hay incertidumbre, en la ganadería las dudas están desde hace dos años", sostuvo el asesor técnico Edgardo Bustamante. Los pocos contratos que se cierran tienen dos modalidades de pago: a capitalización; el dueño de la hacienda le paga al propietario del campo un porcentaje por los kilos incorporados, que representan entre 50 y 55 por ciento del peso obtenido. La otra es a kilos fijos, en la cual los parámetros varían desde 12 a 40 kilos por hectárea, en función de la actitud productiva del campo.
Un nuevo marco legal para los arrendamientos es promovido desde algunos sectores de la producción. Desde hace más de un año, la FAA cuenta con su propia proyecto de ley sobre alquileres rurales, iniciativa que ya fue presentada en el Congreso. La entidad propone eliminar los alquileres anuales algo muy utilizado en la actualidad y que a se juicio distorsiona el precio de la tierra y extender el plazo de vigencia de los contratos de tres a cinco años. Además de colocar un tope a la superficie a alquilar, para limitar así la concentración.