Mientras en el Parlamento se intenta una salida a la crisis, la Resolución 125 sigue pegando en la renta del sector y los plazos para tomar decisiones se acortan sensiblemente. Con insumos encarecidos y valores recortados para los granos se necesita cada vez más escala y mejores rindes. La mayor incertidumbre la sufren los pequeños productores en zonas marginales, que corren serios riesgos de quedar fuera de la actividad si la cosecha falla y se debaten entre sembrar o no.